Daño Cerebral Adquirido: Pequeños hábitos para prevenir el ictus y señales que pueden salvar vidas.

El 26 de octubre nos recuerda la importancia de prevenir el daño cerebral, reconocer sus señales de alarma y actuar a tiempo.

El cerebro es el centro de nuestra vida: nos permite movernos, comunicarnos, recordar, aprender y relacionarnos con nuestro entorno. Cuidarlo es fundamental para mantener nuestra autonomía y calidad de vida.

Con motivo del Día del Daño Cerebral, desde Más Neuro Motril queremos poner el foco en una de las principales causas de daño cerebral adquirido: el ictus. Conocer sus factores de riesgo, incorporar hábitos saludables a nuestra rutina y saber identificar sus síntomas puede marcar una gran diferencia.

La prevención comienza en nuestro día a día, pero también es importante saber cómo reaccionar ante una emergencia. Porque, cuando hablamos de ictus, el tiempo es cerebro.

¿Qué es un ictus y por qué es tan importante prevenirlo?

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce cuando el flujo de sangre que llega a una parte del cerebro se interrumpe o cuando se rompe un vaso sanguíneo cerebral. Como consecuencia, las células cerebrales dejan de recibir el oxígeno que necesitan y pueden sufrir daños.

Sus consecuencias varían según la zona del cerebro afectada y la gravedad del episodio. Algunas personas presentan dificultades para caminar, mover una parte del cuerpo, hablar, tragar, recordar o concentrarse. En otros casos, pueden aparecer alteraciones emocionales y cambios en la conducta.

Estas secuelas pueden afectar a la autonomía personal, las relaciones sociales y la calidad de vida, tanto de la persona afectada como de su familia.

Aunque no todos los ictus pueden prevenirse, controlar los factores de riesgo y mantener un estilo de vida saludable ayuda a reducir las probabilidades de sufrir uno.

7 hábitos cotidianos para cuidar tu cerebro y prevenir el ictus

No es necesario cambiar toda nuestra vida de un día para otro. Pequeñas decisiones mantenidas en el tiempo pueden ayudarnos a proteger nuestra salud cerebral.

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo del ictus. Además, puede pasar desapercibida durante mucho tiempo porque no siempre provoca síntomas.

1. Controla tu tensión arterial

Medir la tensión periódicamente, acudir a las revisiones médicas y seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios es fundamental para mantenerla bajo control.

2. Sigue una alimentación equilibrada

Una alimentación saludable contribuye a cuidar los vasos sanguíneos y a controlar factores de riesgo como el colesterol, la diabetes y el exceso de peso.

Para conseguirlo, puedes incorporar hábitos sencillos:

  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres.
  • Elegir cereales integrales y frutos secos naturales.
  • Priorizar el aceite de oliva y otras fuentes de grasas saludables.
  • Reducir la sal, los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos y las grasas saturadas.
  • Mantener una alimentación variada, adaptada a tus necesidades.

La clave está en la constancia, no en buscar una dieta perfecta.

3. Muévete cada día

La actividad física regular ayuda a controlar la presión arterial, mejora la salud cardiovascular y contribuye a mantener un peso saludable.

Caminar a buen ritmo, subir escaleras, bailar, montar en bicicleta o realizar ejercicios adaptados a nuestras capacidades son buenas opciones.

Como referencia general para adultos, se recomienda acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, además de realizar ejercicios de fuerza al menos dos días por semana, adaptándolos a la situación individual.

Si actualmente llevas una vida sedentaria, empieza poco a poco. Incluso pequeños periodos de movimiento durante el día son una buena forma de comenzar.

4. Evita el tabaco y no consumas alcohol como hábito saludable

Fumar daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, incluido el ictus. Dejar el tabaco aporta beneficios a cualquier edad.

También es recomendable evitar el consumo de alcohol, ya que puede aumentar determinados riesgos cardiovasculares, especialmente cuando se consume en exceso.

Si necesitas ayuda para dejar de fumar o reducir consumos perjudiciales, consulta con un profesional sanitario.

5. Mantén bajo control el colesterol y la diabetes

Los niveles elevados de colesterol y la diabetes pueden dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de sufrir un ictus.

Realizar los controles médicos indicados, seguir el tratamiento prescrito y mantener hábitos saludables ayuda a reducir estos riesgos.

Es importante recordar que sentirse bien no siempre significa que estos factores estén controlados. Por eso, las revisiones periódicas son fundamentales.

6. Cuida tu descanso y reduce el sedentarismo

Dormir lo suficiente y mantener horarios regulares favorece la salud general. Si roncas intensamente, tienes pausas respiratorias durante el sueño o experimentas somnolencia excesiva durante el día, consulta con tu médico para valorar posibles trastornos del sueño.

Además, si pasas muchas horas sentado, intenta levantarte con frecuencia, caminar unos minutos y repartir el movimiento a lo largo de la jornada.

No se trata solo de hacer ejercicio: también importa cuánto tiempo permanecemos inactivos.

7. No abandones los tratamientos ni las revisiones médicas

Si tienes hipertensión, diabetes, colesterol elevado o alguna enfermedad cardiovascular, sigue las indicaciones de tu equipo sanitario.

Toma la medicación prescrita y no la suspendas ni modifiques por tu cuenta, aunque te encuentres bien.

Cuidar el cerebro también significa conocer nuestros factores de riesgo y actuar sobre ellos de forma individualizada.

¿Cómo reconocer las señales de un ictus?

Saber identificar los síntomas de un ictus es tan importante como prevenirlo. En muchos casos, las señales aparecen de forma repentina y requieren atención médica inmediata.

Entre los principales síntomas de alarma encontramos:

  • Pérdida de fuerza o sensibilidad: debilidad, adormecimiento u hormigueo repentino en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
  • Alteraciones del habla: dificultad para hablar, articular palabras, encontrar las palabras adecuadas o comprender lo que nos dicen.
  • Asimetría facial: un lado de la boca se desvía al sonreír o la cara parece torcida.
  • Problemas de visión: pérdida repentina de visión o visión doble.
  • Dificultad para caminar: aparición brusca de inestabilidad, pérdida de equilibrio o problemas de coordinación.
  • Dolor de cabeza muy intenso y repentino: especialmente si no tiene una causa aparente y es diferente de otros dolores habituales.

No es necesario que aparezcan todos los síntomas. Basta con que se presente uno de ellos de forma repentina para sospechar un posible ictus.

Una regla fácil de recordar: cara, brazos y habla

Ante una posible sospecha, puedes observar tres aspectos:

Cara: pide a la persona que sonría. ¿Se le desvía un lado de la boca?

Brazos: pídele que levante ambos brazos. ¿Uno pierde fuerza o cae?

Habla: pídele que repita una frase sencilla. ¿Habla de forma extraña o tiene dificultades para comprenderte?

Si detectas alguna de estas señales, llama inmediatamente al 112 o al 061 en Andalucía. No retrases la llamada para terminar estas comprobaciones.

Importante: si los síntomas desaparecen al cabo de unos minutos, también es necesario solicitar atención médica urgente. Podría tratarse de un accidente isquémico transitorio (AIT), que requiere valoración médica aunque la persona parezca haberse recuperado.

Ante una posible emergencia, conocer las señales de alarma y llamar rápidamente a los servicios sanitarios puede marcar una diferencia decisiva.

Cuidar el cerebro es cuidar nuestra autonomía, nuestra calidad de vida y nuestro futuro.

En Más Neuro Motril apostamos por la información, la prevención y la atención centrada en la persona, porque detrás de cada proceso de daño cerebral hay una historia, una familia y nuevas metas que alcanzar.

Comparte esta información con tus familiares y amigos. Reconocer un ictus a tiempo puede salvar una vida.